El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es una condición neurológica que afecta a millones de niños en todo el mundo. Sin embargo, cuando pensamos en el TDAH, solemos imaginar a un niño inquieto y disruptivo en el aula. La realidad es que el TDAH en niñas de primaria puede presentarse de manera mucho más sutil, lo que hace que pase desapercibido y retrasa su diagnóstico. Comprender estas señales —a menudo confundidas con timidez o falta de madurez— es fundamental para brindar el apoyo necesario a estas niñas. Un metaanálisis realizado en 2023 estimó una prevalencia del 7,6 % de TDAH en niños de entre 3 y 12 años, aunque las estadísticas no reflejan del todo la realidad de las niñas, que siguen siendo infradiagnosticadas. Este artículo profundiza en las manifestaciones menos evidentes del TDAH en niñas de edad escolar, con el fin de orientar a padres y educadores en su identificación y manejo.
Puntos clave
- Las niñas con TDAH presentan con mayor frecuencia el subtipo inatento, con síntomas más silenciosos e internalizados que los de los niños, lo que dificulta su detección temprana.
- El TDAH no diagnosticado en la infancia puede tener consecuencias significativas sobre el rendimiento escolar, la autoestima y la salud emocional de las niñas a largo plazo.
- La implicación activa de padres y educadores, junto con una evaluación clínica contextualizada, es esencial para lograr un diagnóstico oportuno y un abordaje adecuado.
Entendiendo el TDAH: una mirada general con énfasis en las niñas

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por un patrón persistente de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere con el funcionamiento o el desarrollo. Estudios familiares, de gemelos y de adopción muestran que la heredabilidad del TDAH alcanza el 75 % (Asociación Española de Pediatría, 2024), lo que subraya su origen biológico y desmiente la creencia de que se trata de un problema de crianza. Si bien el TDAH afecta a ambos sexos, la forma en que se manifiesta puede variar de manera significativa. Se estima que el TDAH es de 2 a 2,5 veces más prevalente en niños que en niñas, aunque esta diferencia tiende a reducirse en la edad adulta (La Razón, 2024). Esta disparidad se debe, en parte, a que las niñas con TDAH tienden a presentar un perfil predominantemente inatento, con síntomas menos disruptivos que los asociados a la hiperactividad e impulsividad más visibles en los niños. Las niñas con TDAH suelen estar distraídas sin molestar en clase ni en casa, lo que contribuye a que pasen desapercibidas y a que su diagnóstico llegue más tarde (Vademecum.es, 2025).
Señales sutiles de inatención predominante en niñas de primaria
La inatención es uno de los componentes centrales del TDAH y, en las niñas, sus manifestaciones suelen ser menos evidentes que la hiperactividad. Si no se identifican a tiempo, estas señales pueden atribuirse erróneamente a rasgos de personalidad o a una falta de esfuerzo.
La "soñadora despierta": dificultades atencionales confundidas con timidez o introversión
Muchas niñas con TDAH inatento parecen estar "en las nubes" o son descritas como soñadoras. Con frecuencia están físicamente presentes pero mentalmente ausentes, observando el entorno de manera pasiva en lugar de interactuar con él. Esta característica puede confundirse fácilmente con timidez o introversión, lo que lleva a que no se considere la posibilidad de una dificultad atencional subyacente.
Olvidos frecuentes: objetos perdidos, tareas olvidadas y "despistes" constantes
La dificultad para mantener la atención sostenida se traduce en olvidos recurrentes: perder materiales escolares, olvidar los deberes, dejar objetos importantes en casa o no recordar instrucciones sencillas. Aunque puedan parecer triviales de forma aislada, estos "despistes" constantes conforman un patrón de comportamiento que afecta la vida diaria y el cumplimiento de responsabilidades.
Dificultad para mantener la concentración en tareas no estimulantes
Las tareas que requieren esfuerzo mental sostenido —especialmente las monótonas, repetitivas o poco atractivas— suponen un desafío considerable. La niña puede tener dificultades para seguir una lectura en clase, completar ejercicios de escritura o participar activamente en actividades que no capten su atención de manera inmediata.
La lucha con la organización: escritorio caótico, materiales desordenados y rutinas olvidadas
La desorganización es una manifestación habitual de la inatención. El espacio de trabajo puede ser un caos de papeles y objetos, y la niña puede tener dificultades para mantener un horario, recordar rutinas diarias —como preparar la mochila o lavarse los dientes— o gestionar sus pertenencias de forma ordenada.
Problemas para seguir instrucciones largas o secuenciadas, aparentando "no escuchar"
Cuando las instrucciones son complejas o están compuestas por varios pasos, una niña con TDAH inatento puede parecer que no escucha o que no procesa la información. Esto no responde a falta de inteligencia ni de voluntad, sino a una dificultad real para retener y ejecutar secuencias de información.
Tensión y estrés ante el esfuerzo mental sostenido
El esfuerzo constante que supone mantener la atención puede generar una tensión considerable. Las tareas académicas se convierten en fuentes de ansiedad, lo que lleva a la niña a evitar el esfuerzo o a sentirse desbordada. Evidencia reciente (Sadozai et al., 2024) muestra que los niños con TDAH presentan retrasos más marcados en inhibición y atención, lo que deteriora el rendimiento de la memoria de trabajo y subraya su papel central en el desempeño escolar (SciELO España, 2025).
La hiperactividad e impulsividad "silenciosas" o internalizadas en niñas
Contrariamente a la imagen popular, la hiperactividad y la impulsividad no implican necesariamente un exceso de movimiento físico. En las niñas, estas características pueden manifestarse de formas más internas o socialmente aceptables, lo que las hace menos evidentes.
Inquietud interna: una hiperactividad que no siempre se ve
Muchas niñas experimentan una inquietud mental constante. Pueden sentir una necesidad interna de estar activas, de pensar rápido o de moverse, pero esto no siempre se exterioriza en un comportamiento disruptivo. La inquietud puede manifestarse como dificultad para relajarse, sensación de estar "conectada a un motor" o un parloteo interno que interfiere con la concentración.
Verbalización excesiva e interrupciones: la impulsividad en el lenguaje
La impulsividad verbal es frecuente: las niñas pueden hablar en exceso, interrumpir conversaciones o responder antes de que se formule la pregunta completa. Sin embargo, esta tendencia suele interpretarse como entusiasmo o extroversión, especialmente cuando no va acompañada de comportamientos agresivos.
Reactividad emocional: dificultad para regular los sentimientos
La impulsividad también puede afectar la esfera emocional. Las niñas con TDAH pueden responder a los estímulos de forma más intensa y rápida de lo esperado, experimentando frustración, enfado o excitación de manera desproporcionada y con dificultad para regularlos. Esto puede llevar a decisiones precipitadas sin considerar sus consecuencias.
La búsqueda constante de estímulos: más allá del aburrimiento
Un estado de bajo nivel de estimulación puede resultar insoportable para una persona con TDAH. Esto se traduce en una búsqueda continua de novedad, experiencias emocionantes o distracciones, incluso cuando ello conlleva riesgos. Este comportamiento puede interpretarse erróneamente como rebeldía o desinterés, cuando en realidad responde a una necesidad neurológica.
Dificultad para esperar el turno, sin mostrar agresividad
La dificultad para respetar el turno en conversaciones o juegos es otra manifestación de la impulsividad. No implica necesariamente un comportamiento agresivo, sino una dificultad para controlar el impulso de hablar o actuar de inmediato, lo que puede repercutir en las interacciones sociales.
El impacto del TDAH no diagnosticado en la vida de una niña

El TDAH no diagnosticado o mal gestionado durante la infancia puede tener repercusiones significativas en distintas áreas de la vida.
Rendimiento escolar: una dificultad oculta con riesgo de bajo logro académico
Las dificultades de atención e impulsividad propias del TDAH repercuten directamente en el rendimiento escolar. Aunque la inteligencia no se vea afectada, la capacidad para seguir el ritmo de la clase, entregar tareas a tiempo y organizar el estudio se ve comprometida. Esto puede derivar en un bajo rendimiento académico, frustración crónica y la percepción, errónea, de que la niña no se esfuerza lo suficiente.
Dificultades en las relaciones sociales y familiares
La impulsividad, la dificultad para respetar los turnos, la inatención y la reactividad emocional pueden generar tensiones en las relaciones sociales y familiares. Las niñas pueden ser percibidas como desconsideradas o "demasiado sensibles", lo que da lugar a malentendidos, conflictos y una creciente sensación de aislamiento.
Deterioro de la autoestima: sentimientos de incompetencia y diferencia
La lucha constante contra las dificultades asociadas al TDAH, sumada a las críticas o incomprensiones externas, puede erosionar profundamente la autoestima. Los sentimientos de incompetencia y de ser "diferente" o "defectuosa" pueden condicionar el desarrollo personal y la autoimagen de la niña a lo largo de toda su vida.
Mayor riesgo de trastornos coexistentes: ansiedad, depresión y otras dificultades emocionales
El TDAH frecuentemente coexiste con otros trastornos. El 77,9 % de los niños con TDAH presenta al menos un trastorno concurrente, según el estudio de Danielson et al. (2024) (Unobravo, 2026). En las niñas, el trastorno de ansiedad es especialmente común, a menudo como consecuencia de la frustración académica y social acumulada. También pueden desarrollarse trastornos depresivos u otras dificultades emocionales que complican el cuadro general.
Factores que dificultan la detección y el diagnóstico oportuno
La detección temprana del TDAH en niñas se ve obstaculizada por diversos factores, desde estereotipos de género hasta la complejidad de las condiciones coexistentes.
Estereotipos de género: el TDAH "masculino" y la invisibilidad de las señales en niñas
Los estereotipos arraigados sobre cómo debe manifestarse el TDAH —principalmente con hiperactividad e impulsividad externas— contribuyen a que las presentaciones más sutiles de las niñas pasen desapercibidas. Se tiende a buscar un TDAH "masculino", dejando a las niñas con síntomas inatentos en un limbo diagnóstico.
Comorbilidades que enmascaran el TDAH: ansiedad, dislexia, discalculia y otros trastornos de aprendizaje
Condiciones como el trastorno de ansiedad, la dislexia o la discalculia presentan síntomas que pueden solaparse con los del TDAH. Una niña ansiosa puede parecer inatenta por preocupación, o una con dislexia puede mostrar dificultades de concentración debidas a la frustración lectora. Estas comorbilidades pueden enmascarar el TDAH subyacente, retrasando su identificación.
La percepción de los adultos: atribuciones incorrectas como "es tímida" o "simplemente es así"
Padres, docentes y otros adultos pueden interpretar erróneamente las señales del TDAH en niñas, calificándolas como "tímidas", "soñadoras", "poco maduras" o diciéndose simplemente que "es su forma de ser". Estas atribuciones evitan que se considere la posibilidad de un trastorno neurológico que requiere intervención.
Herramientas de evaluación no siempre adaptadas a las manifestaciones femeninas
Los instrumentos de evaluación diagnóstica suelen haber sido desarrollados o estandarizados a partir de la presentación típica del TDAH en niños, por lo que pueden no ser suficientemente sensibles para detectar las manifestaciones más sutiles y feminizadas del trastorno. Esto hace necesaria una evaluación clínica más amplia y contextualizada.
El papel crucial de padres y educadores en la identificación

Observación activa y contextual: qué buscar en casa, en la escuela y con los compañeros
Observar a la niña en distintos entornos —en casa, durante el estudio, en el juego con amigos— es fundamental. Identificar patrones consistentes de inatención, olvidos, desorganización, inquietud interna o impulsividad social es el primer paso para reconocer que puede haber algo más que rasgos de carácter.
Herramientas prácticas para padres: registro de comportamientos y situaciones
Llevar un registro detallado de los comportamientos observados, las situaciones en que se producen y su frecuencia es una herramienta de gran valor. Además de ayudar a identificar patrones, proporciona información concreta y objetiva para compartir con los profesionales.
Comunicación efectiva con la escuela: compartir observaciones con maestros y orientadores
Establecer una comunicación abierta y fluida con los docentes y orientadores escolares es esencial. Compartir las observaciones realizadas en casa y expresar las preocupaciones de manera constructiva permite construir una visión integral del comportamiento de la niña en diferentes contextos, facilitando una intervención más coordinada y eficaz.
Conclusión
Identificar el TDAH en niñas de primaria es un desafío que exige ir más allá de los estereotipos tradicionales. Las señales, a menudo sutiles e internalizadas, pueden confundirse fácilmente con rasgos de personalidad o inmadurez. Sin embargo, comprender estas manifestaciones —desde la distracción aparente hasta la inquietud interna— es el primer paso para ofrecer el apoyo que estas niñas necesitan y merecen. Un diagnóstico oportuno no solo mejora el rendimiento académico, sino que también protege la autoestima, el bienestar emocional y la calidad de vida a largo plazo.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿A qué edad suele diagnosticarse el TDAH en las niñas?
El diagnóstico en niñas suele llegar más tarde que en niños, frecuentemente en la adolescencia o incluso en la edad adulta, debido a que sus síntomas son más sutiles y menos disruptivos. Sin embargo, es posible —y muy recomendable— realizar una evaluación desde la etapa de primaria si se observan señales consistentes de inatención, desorganización o dificultades emocionales.
¿Cómo puedo saber si mi hija tiene TDAH o simplemente es distraída?
La clave está en la frecuencia, la intensidad y el impacto de los comportamientos. Todos los niños se distraen en algún momento, pero en el caso del TDAH los patrones de inatención son persistentes, aparecen en distintos contextos (casa, escuela, actividades extraescolares) y afectan de manera significativa al rendimiento académico, las relaciones sociales o el bienestar emocional. Si tiene dudas, consulte con su pediatra o un especialista en neurodesarrollo.
¿El TDAH en niñas siempre implica hiperactividad?
No. Las niñas con TDAH presentan con mayor frecuencia el subtipo predominantemente inatento, sin hiperactividad visible. La inquietud puede ser interna (pensamiento acelerado, dificultad para relajarse) y no traducirse en movimiento físico excesivo, lo que hace que este subtipo sea especialmente difícil de detectar.
¿Qué profesional debo consultar si sospecho que mi hija tiene TDAH?
El primer paso es acudir al pediatra de referencia, quien puede orientar hacia un especialista en neurodesarrollo infantil, neurología pediátrica o psiquiatría infantil. También es recomendable implicar al orientador escolar, que puede aportar información valiosa sobre el comportamiento de la niña en el contexto educativo y colaborar en el proceso de evaluación.
¿El TDAH tiene tratamiento?
Sí. El abordaje del TDAH es multimodal y puede incluir intervención psicoeducativa, terapia cognitivo-conductual, apoyo escolar y, en algunos casos, tratamiento farmacológico. Un diagnóstico temprano y un plan de intervención adecuado pueden marcar una diferencia significativa en la trayectoria académica, emocional y social de la niña.
¿El TDAH desaparece al llegar a la adolescencia?
No necesariamente. Aunque algunos síntomas pueden evolucionar con la edad, el TDAH frecuentemente persiste en la adolescencia y la edad adulta. En las niñas, la transición a la adolescencia puede incluso intensificar ciertas dificultades, como la gestión emocional y la organización, especialmente bajo la presión académica creciente. El seguimiento profesional continuado es fundamental.
Contenido original del equipo de redacción de Upbility. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin citar al editor.
Referencias
- Asociación Española de Pediatría. (2024). TDAH: Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.
- Danielson, M. L., et al. (2024). Prevalence and treatment of ADHD and co-occurring conditions among children. Journal of Clinical Child & Adolescent Psychology.
- La Razón. (2024). El TDAH afecta 2,5 veces más a los niños que a las niñas, aunque la diferencia se reduce en la edad adulta.
- Pediatría Integral. (2025). Prevalencia del TDAH en niños de 3 a 12 años: revisión y metaanálisis. Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria.
- Sadozai, A. H., et al. (2024). Executive function deficits in ADHD: Inhibition and attention delays and their impact on working memory performance. Neuropsychology Review.