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Qué es la dispraxia. Síntomas y tratamiento

La dispraxia, también conocida como trastorno del desarrollo de la coordinación (TDC), es un trastorno neurológico que afecta a la coordinación motora y puede afectar a la capacidad de una persona para realizar tareas cotidianas. Es un trastorno que dura toda la vida y puede afectar a personas de todas las edades, sexos y orígenes. 

Qué es la dispraxia

Prevalencia de la dispraxia

Se calcula que la dispraxia afecta a entre el 5 y el 10% de la población, con una prevalencia mayor en hombres que en mujeres. A pesar de su prevalencia, existen varios conceptos erróneos en torno a la dispraxia, que pueden dificultar el diagnóstico y el apoyo adecuados.

Uno de ellos es que la dispraxia sólo afecta a la coordinación física. Aunque la coordinación motora es un rasgo distintivo de la dispraxia, también puede afectar al funcionamiento cognitivo y emocional. Un niño con dispraxia puede tener dificultades para planificar y organizar, procesar la información y regular las emociones.


Diagnóstico de la dispraxia

El diagnóstico de dispraxia implica una evaluación exhaustiva por parte de un equipo de profesionales, que incluye un pediatra o neurólogo, un psicólogo y un terapeuta ocupacional. La evaluación suele incluir un historial médico y de desarrollo detallado, observaciones del comportamiento y los movimientos del individuo y pruebas estandarizadas de coordinación motora y función cognitiva. Los criterios del DSM-5 para el diagnóstico de la dispraxia incluyen:
  • Dificultades de coordinación motora que afectan significativamente a las actividades cotidianas y al rendimiento académico u ocupacional.
  • Síntomas que persisten durante al menos seis meses y no se deben a otras afecciones médicas o neurológicas
  • Síntomas que no pueden explicarse por una discapacidad intelectual o visual

Tipos de dispraxia

Hay distintos tipos de dispraxia que pueden afectar a diferentes aspectos del funcionamiento de una persona. He aquí algunos de los tipos de dispraxia más comúnmente reconocidos:

Dispraxia verbal: La dispraxia verbal afecta al habla y al lenguaje. Puede causar dificultades de articulación, pronunciación y fluidez del habla.

Dispraxia oral: Este tipo de dispraxia afecta a la coordinación de los músculos que se utilizan para comer y tragar. Puede causar dificultad para morder, masticar y tragar alimentos.

Dispraxia oculomotora: Este tipo de dispraxia afecta al movimiento de los ojos y al procesamiento visual. Puede causar dificultades para seguir objetos en movimiento, concentrarse en tareas que requieren atención visual y percepción espacial.

Dispraxia de las extremidades: Este tipo de dispraxia afecta a la coordinación de los movimientos de las extremidades. Puede causar dificultades en tareas que requieren una motricidad fina, como escribir, dibujar o utilizar herramientas.

Dispraxia idio motora: Este tipo de dispraxia afecta a la planificación y ejecución de movimientos voluntarios. Puede causar dificultades en tareas que requieren una secuencia de movimientos, como atarse los cordones de los zapatos, abrocharse la ropa o cepillarse los dientes. 


Causas y factores de riesgo

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Las causas exactas de la dispraxia no se conocen del todo, pero los investigadores creen que se debe a una combinación de factores genéticos y ambientales. Estos son algunos de los factores que se han identificado como posibles causas o factores de riesgo de la dispraxia:

Factores genéticos: La dispraxia tiende a darse en familias, lo que sugiere que puede haber un componente genético. Sin embargo, no se han identificado genes específicos como única causa de la dispraxia.

Sin embargo, no hay genes específicos que no estén relacionados con factores específicos: Se cree que la dispraxia está causada por anomalías en la forma en que se desarrolla el cerebro, sobre todo en las áreas que controlan la coordinación del movimiento y el procesamiento de la información. Una forma inmadura en que el cerebro maneja la información, lo que da lugar a una mala transmisión de mensajes al cuerpo.

Nacimiento prematuro o bajo peso al nacer: Los bebés nacidos prematuramente o con bajo peso tienen mayor riesgo de desarrollar dispraxia.

Los niños que nacen prematuramente o tienen un mayor riesgo de tener un parto prematuro tienen un mayor riesgo de defectos congénitos:

Las madres que consumen alcohol o drogas durante el embarazo tienen más probabilidades de tener hijos con dispraxia.

Otras enfermedades: La dispraxia es más frecuente en personas con otras afecciones médicas, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el trastorno del espectro autista (TEA) y la parálisis cerebral.

Síntomas de la dispraxia

La dispraxia puede presentarse de forma diferente en cada persona, pero a continuación se enumeran algunos de los síntomas más comunes asociados a esta afección:


A. Síntomas físicos:

Equilibrio y coordinación deficientes: un niño con dispraxia puede tener dificultades con el equilibrio y la coordinación, lo que dificulta la realización de tareas físicas sencillas, como ponerse de pie sobre una pierna o montar en bicicleta.

Dificultad con la motricidad fina: Las personas con dispraxia pueden tener dificultades con la motricidad fina, lo que dificulta cosas como atarse los cordones de los zapatos, utilizar utensilios o escribir.

Mala coordinación mano-ojo: Un niño con dispraxia puede tener dificultades con la coordinación mano-ojo, lo que dificulta coger una pelota o practicar deportes.

ue consumen alcohol o drogas durante el embarazo tienen más probabilidades de tener hijos con dispraxia.

Otras afecciones médicas: La dispraxia es más frecuente en personas con otras afecciones médicas, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el trastorno del espectro autista (TEA) y la parálisis cerebral.

B. Síntomas cognitivos:

Poca capacidad de organización: Las personas con dispraxia pueden tener dificultades con la planificación y la organización, lo que dificulta la realización de tareas que requieren múltiples pasos.

Mala memoria: las personas con dispraxia pueden tener dificultades con la memoria a corto plazo, lo que dificulta recordar instrucciones o recordar detalles.

Dificultad de percepción espacial: Las personas con dispraxia pueden tener dificultades con la percepción espacial, lo que dificulta la navegación en entornos nuevos o juzgar distancias.

Procesamiento lento de la información: Las personas con dispraxia pueden tener dificultades para procesar la información con rapidez, lo que dificulta seguir los debates o las conferencias en clase.

C. Síntomas sociales y emocionales:

Baja autoestima: Las personas con dispraxia pueden luchar con baja autoestima debido a las dificultades con la coordinación y otras tareas.

Ansiedad: las personas con dispraxia pueden experimentar ansiedad relacionada con sus dificultades en las tareas cotidianas y en las situaciones sociales.

Aislamiento social: las personas con dispraxia pueden tener dificultades para participar en actividades sociales debido a sus dificultades con la coordinación y otras tareas.

Dispraxia verbal

La dispraxia verbal, también conocida como apraxia del habla infantil (CAS), es un trastorno neurológico que afecta a la capacidad de una persona para planificar y coordinar los movimientos necesarios para hablar. Es un trastorno motor del habla que afecta a la capacidad de producir sonidos, sílabas y palabras más que a la comprensión real del lenguaje.

Las personas con dispraxia verbal pueden tener dificultades para iniciar el habla, producir un habla clara e inteligible y coordinar los movimientos de labios, lengua y mandíbula necesarios para el habla. Realizan diversos movimientos con la lengua y los labios intentando producir palabras. La gravedad de la dispraxia verbal puede variar mucho, de leve a grave.

Diagnosticar la dispraxia verbal puede ser difícil, ya que no hay una sola prueba o síntoma que indique definitivamente la afección. Para diagnosticar la dispraxia verbal suele utilizarse un enfoque multidisciplinar, que incluye un logopeda, un neurólogo y un terapeuta ocupacional. El tratamiento de la dispraxia verbal suele incluir logopedia intensiva para mejorar la planificación y la coordinación motora, así como otras estrategias de apoyo a la comunicación, como dispositivos de comunicación aumentativa y alternativa (CAA).

Es importante reconocer y apoyar a las personas con dispraxia verbal, ya que la intervención y el tratamiento tempranos pueden mejorar significativamente los resultados y la calidad de vida. Comprender los síntomas y los retos de la dispraxia verbal también puede ayudar a reducir el estigma y promover la inclusión y la aceptación de las personas con trastornos de la comunicación.

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Diagnóstico de la dispraxia

A. Instrumentos de cribado y evaluación: 

Los instrumentos de cribado y evaluación se utilizan para identificar la dispraxia y otros trastornos del desarrollo. A continuación se enumeran algunos de los instrumentos de cribado y evaluación más utilizados:

Batería de Evaluación del Movimiento para Niños (MABC): Se trata de una prueba estandarizada que se utiliza para evaluar las habilidades motoras y la coordinación en los niños.

Cuestionario de trastornos del desarrollo de la coordinación (DCDQ): Se trata de un cuestionario utilizado para evaluar la coordinación motora de un niño e identificar síntomas de dispraxia.

Prueba Beery-Buktenica de desarrollo de la integración visomotora (VMI): se trata de una prueba utilizada para evaluar la coordinación visomotora de un niño e identificar déficits visomotores.  

B. Proceso de remisión y evaluación 

Si se sospecha la existencia de dispraxia, el primer paso es hablar con un profesional sanitario. Puede derivarse a un especialista, como un pediatra, un neurólogo o un terapeuta ocupacional. El proceso de evaluación suele incluir un historial médico y de desarrollo exhaustivo, observaciones del comportamiento y los movimientos de la persona y pruebas estandarizadas de coordinación motora y función cognitiva.


C. Enfoque multidisciplinar del diagnóstico:

Se recomienda un enfoque multidisciplinar para el diagnóstico de la dispraxia. Esto implica que un equipo de profesionales de diferentes campos, como la medicina, la psicología y la terapia ocupacional, trabajen juntos para evaluar y diagnosticar la afección. Este enfoque puede ayudar a garantizar un diagnóstico más preciso y proporcionar una comprensión más completa de los puntos fuertes y los retos de la persona. Un equipo multidisciplinar también puede ayudar a identificar los tratamientos e intervenciones adecuados para atender las necesidades de la persona.  

Tratamiento y gestión de la dispraxia

A. Opciones de tratamiento:

Existen varias opciones de tratamiento para las personas con dispraxia, entre ellas:

Terapia ocupacional: La terapia ocupacional puede ayudar a las personas con dispraxia a mejorar sus habilidades motoras, desarrollar estrategias compensatorias y mejorar su capacidad para realizar tareas cotidianas.

Logopedia: La logopedia puede ayudar a las personas con dispraxia a mejorar sus habilidades de comunicación verbal y a desarrollar estrategias para superar los retos del habla y el lenguaje.

Fisioterapia: La fisioterapia puede ayudar a las personas con dispraxia a mejorar su coordinación física y a desarrollar estrategias para superar los retos de motricidad gruesa.

Terapia cognitivo-conductual: La terapia cognitivo-conductual puede ayudar a las personas con dispraxia a desarrollar estrategias de afrontamiento y mejorar su bienestar emocional.

B. Estrategias para el hogar y la escuela: 

Hay muchas estrategias que pueden ayudar a las personas con dispraxia a tener éxito en casa y en la escuela, incluyendo

Hay muchas estrategias que pueden ayudar a las personas en casa y en la escuela a enfrentarse a los deberes y a los problemas con las tareas: Dividir las tareas en pasos más pequeños puede hacerlas más manejables y reducir el estrés y la frustración.

Utilizar ayudas visuales: las ayudas visuales, como las listas de control y las líneas de tiempo, pueden ayudar a las personas con dispraxia a organizar sus pensamientos y a mantenerse centradas en sus tareas.

Proporcionar tiempo extra y adaptaciones: Proporcionar tiempo extra para las tareas y adaptaciones, como una posición privilegiada o un entorno de trabajo tranquilo, puede ayudar a las personas con dispraxia a tener éxito en la escuela y otros entornos.

Fomentar la actividad física: La actividad física regular, como la natación o el yoga, puede ayudar a mejorar la coordinación y las habilidades motoras.

C. Tecnología de apoyo e instalaciones: 

La tecnología de apoyo y las adaptaciones pueden ayudar a las personas con dispraxia a superar los retos y tener éxito en diversos entornos. Algunos ejemplos de tecnología de apoyo y adaptaciones son:

Software de dictado: Los programas de dictado pueden ayudar a las personas con dispraxia a escribir y mecanografiar con más facilidad.

Tecnología de voz a texto: La tecnología de voz a texto puede ayudar a las personas con dispraxia a comunicarse con más facilidad y eficacia.

Dispositivos de adaptación para la escritura y otras tareas de motricidad fina: Los dispositivos adaptativos, como los agarres para lápices y los bolígrafos con peso, pueden ayudar a las personas con dispraxia a mejorar la escritura y otras habilidades motoras finas.

Más tiempo para deberes y exámenes: Proporcionar tiempo extra para los deberes y los exámenes puede ayudar a las personas con dispraxia a trabajar a su propio ritmo y reducir el estrés y la frustración.

En conclusión, la dispraxia es una enfermedad compleja que puede afectar a las personas de diversas maneras. Sin embargo, con un diagnóstico, un tratamiento y un apoyo adecuados, las personas con dispraxia pueden superar sus dificultades y llevar una vida plena. Trabajemos juntos para fomentar la sensibilización, la comprensión y la aceptación de la dispraxia y crear una sociedad integradora para todos.

Contenido original del equipo de redacción de Upbility. Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo sin citar al editor.

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